Si el Señor cuida de una plantita silvestre en un lugar despoblada, desierto y desolada, ¿cómo no se va a darse cuenta de todos los detalles de mi vida y tener cuidado de mis necesidades?
La voluntad y el control que encontramos en nuestras manos, al fin y al cabo, lo tenemos porque así Él lo determinó. Esta verdad acerca de Dios debe hacernos acercar a Él.