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Génesis 35: 2-3 NBLA
Lectura: Génesis 34-35
Después de Siquem, la familia de Jacob tenía gran dolor y tristeza, debido a que Simeón y Leví llevaron a cabo su propia venganza. Dejaron a mujeres y niños en duelo y los tomaron cautivos. Los hijos de Jacob saquearon todo, incluyendo los dioses de sus casas. Jacob pidió a su familia y a quienes estaban con él que desecharan a los dioses extranjeros, pues deseaba prepararse para alabar a Dios, dando testimonio de esperanza. Entonces, así lo hicieron todos bajo la autoridad de su casa.
La esperanza de Dios era para Jacob, para Dina, para sus hermanos y para las mujeres y niños de Siquem. Todos tenían la oportunidad de dejar atrás sus dioses falsos y abrazar al Dios de Abraham y de Isaac como su propio Dios. Esa misma oportunidad la tengo yo. Los dioses extranjeros eran del pasado y también del presente, por la influencia del pueblo. Soy ciudadana del cielo, hija de Dios. ¿Qué dioses tengo en mi vida que he arrastrado de mi pasado sin dejar que Dios haga una nueva obra en mí? ¿Estoy influenciada por del mundo y las personas a mi alrededor?
Señor, perdóname porque, muchas veces, he buscado lo que los demás dicen u opinan antes que a Ti. Perdóname por desear más su favor antes que el Tuyo. Son dioses vacíos, engañosos. Haz Tu obra en mi corazón. Abrazo la esperanza de Jacob para mi vida también.


