En su firme confianza y dependencia en Dios, José estaba dispuesto a ser Su instrumento para servirles a estos dos hombres, escuchando e interpretando sus sueños.
La vida de José nunca salió de las manos de Dios. Todo estaba bajo Su control y el Señor le dio gracia, bendición y hacía prosperar su trabajo. Estaba allí con él, en todo momento.
Jacob sabía que no merecía el favor de Dios sobre su vida. Pero Dios lo escogió en Su gracia para ser el instrumento para bendecir a todas las familias de la tierra.