El deseo de Lea era que su marido la amara. Los nombres de sus primeros tres hijos lo dicen todo. Con el cuarto vemos un giro, en lugar de luchar para sentirse amada, decide alabar al Señor en medio de sus circunstancias. Después, Dios envió al Mesías por medio del hijo que representaba la alabanza de Lea.
Dios quiere ser nuestra porción. Cuando realmente le miramos como nuestro Pastor, no nos falta nada. La verdadera satisfacción para mi alma solo se encuentre en Yahvé.
Señor, cuando sienta necesidad en mi corazón, ayúdame a correr a Ti. Y enséñame a alabarte en medio de mi dolor.