<>
Génesis 28:3-4 NBLA
Lectura: Génesis 28-29
A pesar del engaño, Isaac había bendecido a Jacob con la bendición que más cuenta. La bendición y la promesa que Isaac había recibido como descendiente elegido de Abraham, la transfirió a Jacob y sus descendientes. Luego, Dios lo reafirmó, personalmente, por medio de un sueño de Jacob. Jacob quedó tan impactado que decidió hacer del Señor su Dios en ese momento, a pesar de que ya había escuchado de Él toda su vida.
Señor, ¡verdaderamente eres un Dios de misericordia! Haces que nosotros también podamos ser misericordiosos como Tú. Al igual que Jacob, no merezco Tu bendición, pero me la das de todas maneras. Como Isaac, me capacitas para hacer lo mismo con otros. Siempre estás conmigo. Gracias por tanta gracia. Me asombra.


