Abraham reconoció que Dios veía cualquier necesidad de ante mano y actuaba para suplirla.
Dios conoce mis necesidades antes que yo las perciba. Y no se limita al dinero o a la comida. También, en creatividad, entendimiento y madurez. Él sabe y es fiel.
Señor, te pido que conviertas mis nervios y ansiedades en una firme confianza. Sé que tienes todo bajo control y proveerás para Tu buena y perfecta voluntad.