Lo que Dios le preguntó a Agar es una reflexión importante en la vida de toda persona. No podemos huir del pasado o las circunstancias difíciles. Si no los tratamos cara a cara, nunca tendremos victoria sobre ellas. Si no examinamos a dónde queremos llegar, nuestro presente nunca dará el fruto necesario para seguir el camino que Dios ha trazado para nosotros.
Señor, no quiero huir ni esconderme en esta vida que me has dado. Quiero Tu victoria y Tus propósitos para mí. ¡Ayúdame a hacer el trabajo difícil para seguir el camino que has preparado para mí!