Jacob sabía que no merecía el favor de Dios sobre su vida. Pero Dios lo escogió en Su gracia para ser el instrumento para bendecir a todas las familias de la tierra.
Señor, también estuve delante de Ti, indigna de Tu gracia, con manos vacías, entonces me diste Tu amor, me diste valor y has llenado mis manos y mi vida con plenitud de bendiciones. Incluso, te he pedido bendecir a otros y nunca me lo has negado. Gracias, Señor, ¡realmente has sido bueno conmigo!